Comportamiento del Oso Polar

Comportamiento del Oso Polar

Comportamiento del Oso Polar

La imagen del oso polar comúnmente tiene un significado de agresividad y miedo para nosotros debido a que sabemos que es un poderoso depredador de gran tamaño; sin embargo, podría sorprendernos el saber que también tienen comportamientos nobles, pacíficos y en muchos casos, graciosos.

Las actividades del oso polar varían de acuerdo con la temporada. Durante los meses de verano dedican más tiempo a la caza que en la primavera, y cuando no están buscando alimento, optan por descansar o dormir.

Son sumamente curiosos desde que salen por primera vez de su guarida hasta que alcanzan la etapa de la adultez; por ello, en muchas ocasiones podemos observar que se mantienen en dos patas y levantan la cabeza para mirar lo que hay a su alrededor, al mismo tiempo que olfatean el aire. Incluso logran caminar en esa posición por distancias cortas. Cámaras espías han sido destruidas debido a la curiosidad que despiertan en estos animales; la brusquedad al tocarlas con sus enormes garras, terminan por triturarlas.

Su agresividad incrementa en las temporadas reproductivas o cuando se emplean robos de comida.

Son solitarios, exceptuando a las madres con sus crías, a las parejas reproductoras y a las agrupaciones formadas por gran abundancia de alimento, como por ejemplo cuando existe un cadáver de ballena que es capaz sustentar la alimentación de un gran número de ellos. Algunos permanecen juntos por pocos períodos de tiempo para finalmente ir por su camino. Su agresividad incrementa en las temporadas reproductivas, en la que los machos se enfrentan entre sí para tener el derecho de aparearse y cuando se emplean robos de comida.

A diferencia de otras especies de úrsidos, los osos polares no hibernan, sino que entran en un estado de letargo en el que las funciones de su cuerpo siguen activas. Las hembras embarazadas también atraviesan por ese estado en el que su frecuencia cardíaca y temperatura disminuye, pero no tienen un sueño profundo como en el caso de la hibernación y cualquier movimiento o presencia extraña puede despertarlas rápidamente.

Los osos polares no hibernan, sino que entran en un estado de letargo.

En muchas ocasiones se ha visto a osos polares realizar comportamientos graciosos, como restregarse en la nieve y hundir la cabeza, rodar sobre sus espaldas, golpear el suelo con las patas o jugar con ramas. Las crías también suelen jugar con la comida que sus madres atraparon, aventándola por el aire y mordisqueándola sin desprender los trozos. El hecho de ver a un animal tan grande y salvaje teniendo ese tipo de comportamientos es muy entretenido.

Comportamiento ante la presencia humana

Si haz tenido la oportunidad de ver documentales en televisión con episodios dedicados a los osos polares, habrás podido observar que los investigadores que viajan con todo su equipo a esas latitudes, tienen un conocimiento previo de casi todas las situaciones que los rodea. Si en sus expediciones por el Ártico llegaran a ver a osos polares, ellos conocen bien su estado de ánimo gracias a la posición corporal y a la mirada que dichos mamíferos exponen ante su presencia. Con ello tienen una idea de saber si la vida de cada uno peligra o si el animal no tiene intenciones de atacar.

Los osos curiosos casi siempre van a observar y a mantenerse alerta a ruidos, movimientos y olores que realicen las personas que se encuentren cerca. Pueden levantarse en dos patas y mover la cabeza hacia varias direcciones para percibir el olor. En este caso recomiendan que lo más conveniente es mostrarse calmado, alejarse lentamente y no hacer ningún ruido fuerte que pueda alterarlo.

Los investigadores conocen su estado de ánimo gracias a la posición corporal y a la mirada que los osos exponen ante su presencia.

Cuando el oso se ve agitado, realiza vocalizaciones fuertes, baja la cabeza o mira fijamente al ser extraño, es momento de alejarse muy lentamente sin entablar contacto visual con él, pues esto consigue incrementar su agresividad.

Ahora bien, para saber si se trata de un macho depredador de enorme tamaño en busca de alguna presa, basta con ver si vigila desde lejos o si se acerca rápidamente y sin muestras de miedo. Aquí lo mejor es realizar ruidos fuertes o parecer más grande, ya que muy probablemente se lance encima para atacar.

Ante cualquier encuentro con un oso polar, lo más importante es no correr.

Sin duda son peligrosos, pero nadie resulta más amenazador que una hembra con sus crías. Ellas atacarán sin previo aviso. Si usted llegara a ver a una hermosa cría de oso polar, es mejor que se aleje inmediatamente antes de convertirse en una víctima de la protectora madre.

Los expertos aconsejan que ante cualquier encuentro con un oso polar, lo más importante es no correr, pues esto resulta muy atractivo para un depredador, y además, varios pasos nuestros pueden ser uno solo para ellos, no solo por el tamaño de sus pies, sino porque ellos están adaptados para andar por la nieve con agilidad, a diferencia de nosotros que lo haríamos con mucha dificultad.